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Samsara

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Si tomamos cualquier diccionario de sánscrito nos dirá que la palabra Samsara significa literalmente “flujo, devenir”. Un término que hace referencia a la rueda de las reencarnaciones causadas por la acumulación de acciones que han de tener una reacción. Es el ciclo de nacimientos y muertes que tiene lugar incesantemente mientras se cumple el Karma, la ley de causa y efecto del Universo.

Pero esta simple definición encierra muchísima sabiduría, muchísimo que meditar. ¿Te has preguntado alguna vez por qué repetimos los patrones o constelaciones heredadas de nuestros padres? ¿O por qué siempre atraemos el mismo tipo de parejas o trabajos?

Estas situaciones pueden o no disgustarnos, no importa si lo que sentimos es placentero o desagradable. Lo importante a meditar es porqué siempre atraemos lo mismo a nuestra vida, porqué nuestra vida está condicionada por lo que nos rodea imposibilitańdonos ver más allá incluso negar su existencia. Esa es la cuestión, meditar si existe más vida más allá de nuestras percepciones.

Ir más allá de nuestra zona de seguridad supone riesgo, valentía, coraje, y por tanto, miedo a lo desconocido, a la soledad, a la muerte, al abandono y al rechazo. Salir de nuestra zona de seguridad, para romper ese samsara recalcitrante que nos mata antes de morir, supone enfrentarse a nuestros más profundos miedos.

Conocer nuevos estados de existencia, nuevas formas de vida y de vivir, nos abre a todo un Universo que nos hace más humildes, comprensivos, compasivos.

Antes del Gran Samsara del nacimiento, muerte y renacimiento existen infinitos pequeños samsaras que pueden dominar y anquilosar nuestra vida. Pongamos unos ejemplos:

  • Nacer, crecer, casarse, tener hijos, deudas, hipotecas, amantes, divorciarse, morir. Este es el Samsara básico de la mayoría. El Sistema nos invita a vivir sutilmente de esta manera pues salvaguarda perfectamente sus intereses. Este es el motor del Sistema. Este samsara nos invita a vivir en nuestra zona de seguridad a cambio de renunciar a la Libertad.

“No existe mayor cárcel que aquella cuyos barrotes son invisibles”

  • Conocido por todos es el dicho: pueblo pequeño, infierno grande. Efectivamente, son todas esas vidas enamoradas de su zona de seguridad que en muchos casos ni viven ni dejan vivir, anquilosadas tras muchos años de frustraciones, incapaces de mirarse al espejo. Es muy probable que estas personas estén viviendo ciclos samsaricos que no se atreven a romper por miedo a las consecuencias, por lo que, cualquier cosa externa que les mueva o les haga abrir los ojos será motivo de crítica y destrucción.
  • Aburrirse, inventar, molestar al prójimo. Este es un samsara retorcido, propio de una persona profundamente enferma, que necesita imperiosamente llamar la atención a toda costa. La vida de esta persona le desagrada profundamente, prefiere mirar a otro lado, prefiere evadir, prefiere inventar otra vida alternativa, no quiere escapar completamente de su vida ni romper con ella porque le da mucho bienestar material.

Existen muchísimos samsaras más, todos ellos siguen ese proverbio tántrico que dice:

“Aquello que crees que libera, en realidad esclaviza”.

Evidentemente, toda nueva vida, toda salida de de su zona de seguridad traerá su Karma, además de enfrentarse a sus miedos. Eso es algo que hay que meditar. Por eso el Sabio es el que se anticipa siempre, el que conoce las posibilidades y decide inteligentemente.

Todos vivimos en nuestra zona de seguridad pues nos salvaguarda de nuestros miedo, pero ya sabes cómo hay que romperla, la decisión es tuya si deseas hacerlo o no, si tienes pareja comparte tus frustraciones con ella, no tomes decisiones para romper tu zona de seguridad sin contar con ella porque puedes causar mucho daño y esto, también traerá sus consecuencias, nada escapa al Karma.

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Para recordar: 

La vida no es el cuento de hadas que te han contado de pequeño, cuando lo descubras sólo sufrirás y harás sufrir a quien te rodea.

El conocimiento es lo único que te hará libre y obviamente la humildad para pedir ayuda y dejarte ayudar.

 La película que recomiendo aquí trata de un monje budista tibetano, su zona de confort es que ha estado viviendo en monasterio desde bien pequeño, no conoce otra forma de vida, está acomodado en ella. Cuando despierta su naturaleza, su Maestro en lugar de castigarlo, reprimirlo o castrarlo como haría cualquier judeocristiano moralista, toma una decisión muy sabia y atrevida.

Le invita a salir del monasterio, vivir la vida que deba de vivir y cuando haya concluido esa vida que regrese.

https://www.youtube.com/watch?v=06Rrs_XdDXA

 

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“Cuando Ud. se da cuenta de que no es uno, que es muchos, que puede tener algo por cierto a la mañana y no saber nada de ello a la tarde, entonces este darse cuenta es el principio.”

– Peter Ouspensky –

Exploraremos este “principio.” Tomaremos del “principio” de la bíblia como se expresa en el relato de la creación. Más que tomarla como un relato religioso de cómo se creó el universo, la veremos como una descripción metafórica de cómo un cosmos hace la transición de la multiplicidad a la unidad y, en particular, cómo la transición se aplica al microcosmos del hombre.

Un cosmos dormido

“En el principio Dios creó los cielos y la tierra. Y la tierra estaba en caos y la oscuridad estaba sobre la faz del abismo. Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.” – Libro del Génesis –

“La tierra estaba en caos” significa un cosmos en desorganización. En el microcosmos del hombre, estos son los muchos ‘yoes’ que aparecen y desaparecen al azar. Este estado caótico es reforzado por la ignorancia de sí, porque el hombre dormido no es capaz de ver su multiplicidad, que se describe como “oscuridad.”

Los mosaicos de San Marco muestran esta oscuridad caótica como olas acuosas azules.

El hombre nunca podría levantarse de este caos si no hubiera algo en él que deseara cambiar. Este deseo está representado por el “espíritu de Dios,” que los mosaicos muestran como una paloma blanca con un halo dorado.

El despertar de un cosmos

“Y dijo Dios: Haya luz, y hubo luz.” – Libro del Génesis –

El sueño tiene grados. En el sueño más profundo, no nos damos cuenta de nuestro sueño. Por lo tanto, el comienzo del despertar debe ser darnos cuenta del sueño. Esta comprensión arroja un rayo de luz en nuestro mundo interno, que es precisamente lo que sucede cuando formulamos nuestro propósito de estar presentes.

Por cierto, el ejercicio de Ouspensky nos invitaba a encender la luz de la observación de sí.

 

“La observación de sí acarrea ciertos cambios en los procesos internos del hombre… Al observarse arroja, por así decirlo, un rayo de luz sobre sus procesos interiores, que hasta entonces trabajaban en completa oscuridad. Y bajo la influencia de esta luz los mismos procesos comienzan a cambiar.” – George Gurdjieff –

 

Tomado como metáfora para nuestro propio microcosmos, el comienzo de la creación bíblica describe dos estados distintos: El primero, en el que estamos ignorantemente dormidos y, el segundo, en el que la luz de la observación de sí revela ese sueño.

Muchos consideran este primer paso como el más difícil. ¿Cómo podemos recordar encender la luz si hemos olvidados que estamos en la oscuridad? Nuestro trabajo se vuelve un tironeo entre el olvido y el recuerdo, que es el origen del término: el recuerdo de sí.

 

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Estamos todos locos?

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“Locura es hacer siempre lo mismo, 

Esperando un resultado diferente”.

-Albert Einstein-

 Con solo prender la televisión y mirar las noticias, nos daremos cuenta que somos una especie que está en crisis. Una crisis que ha puesto en peligro no solo otras especies sino también nuestra propia existencia.

A ese extremo ha llegado la locura del comportamiento humano en todo el planeta. Pero a qué se debe que estemos en un estado mental y psicológico tan desalineado con las leyes ancestrales naturales y espirituales? A que vivimos en constante estado de miedo y lo peor, es que no nos damos cuenta. El 80% de nuestras acciones y reacciones cotidianas están manejadas por la emoción del miedo. Y muchos creen que ese es el estado normal del ser humano, un estado de supervivencia constante.

El problema más importante que ocasiona vivir en estado de miedo es que perdemos la capacidad de razonar, de evaluar, nos convertimos en seres menos inteligentes y por consiguiente nuestras decisiones y reacciones son menos inteligentes.

La foto que está arriba muestra la actividad del cerebro de una persona jugando al juego Pacman. Del lado izquierdo está el jugador recién empezando a jugar y el pacman está muy lejos del fantasma que es lo que lo amenaza con comérselo. Al estar lejos el fantasma, el jugador está disfrutando del juego y tomando decisiones desde el lóbulo frontal del cerebro, como lo indica la zona de color rojo en la foto izquierda. En ese momento el jugador es creativo, puede elegir su mejor movimiento del pacman, está en control desde su inteligencia.

En la imagen derecha vemos que el fantasma está muy cerca de comerse al Pacman y si observamos la imagen del cerebro veremos que ahora la zona roja cambio de posición y está en la parte de atrás del cerebro, el cerebelo, la parte reptiliana. Ahora el jugador siente miedo, ansiedad, al ver que el fantasma está a punto de comerse al Pacman. Ahora el jugador está en estado de supervivencia y es biológica y fisiológicamente menos inteligente. Su capacidad de tomar decisiones está minimizada y demuestra un estado intelectual primitivo.

Si esto nos ocurre cuando jugamos un juego tan simple como el pacman, que piensan que nos pasa cuando miramos las noticias y vemos una decapitación o una matanza sin sentido por un extremista, o una nueva guerra desatada en algún país o nuevas medidas políticas que atentan contra la seguridad económica de la familia, etc., etc.

Si entendemos lo que realmente somos y recordamos la capacidad creativa que tenemos y que es mencionada en los libros sagrados ancestrales como también en la ciencia cuántica actual cuando dicen que “Hemos sido creados a imagen y semejanza de una mente superior y tenemos la misma capacidad creativa ilimitada cuando co-creamos con esa mente o campo cuántico”, volveremos a tomar las riendas de nuestro destino en vez de estar a merced de influencias externas que lo único que producen es que vivamos en estado de locura.

-Creando tu Vida-

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PENSAMIENTO CRÍTICO

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El pensamiento crítico es un concepto rico, que se ha venido desarrollando a lo largo de los últimos 2500 años. El término “pensamiento crítico” tiene sus raíces en la mitad de finales del siglo 20. Ofrecemos aquí las definiciones superpuestas, junto que forman una concepción sustantiva, transdisciplinario del pensamiento crítico.

El pensamiento crítico como se define por el Consejo Nacional para la Excelencia en el pensamiento crítico, 1987
Una declaración de Michael Scriven y Richard Paul para la
{presentado en la octava Conferencia Anual Internacional sobre el pensamiento crítico y la reforma de la educación, Verano 1987}.

El pensamiento crítico es el proceso intelectualmente disciplinado de manera activa y hábilmente conceptualizar, aplicar, analizar, sintetizar, y / o la evaluación de la información obtenida de, o generados por, la observación, la experiencia, la reflexión, el razonamiento o la comunicación, como una guía para la creencia y la acción. En su forma ejemplar, que se basa en los valores universales intelectual que trascienden las divisiones en la materia: la claridad, exactitud, precisión, consistencia, relevancia, pruebas de sonido, buenas razones, la profundidad, la amplitud y la equidad.

“Los que esperan cosechar las bendiciones de la libertad deben, al igual que los hombres, sufrir la fatiga de apoyarla.”
-Thomas Paine-

Implica el examen de esas estructuras o elementos del pensamiento implícito en todo razonamiento: propósito, problema o pregunta-at-problema; supuestos; conceptos base empírica; el razonamiento que lleva a conclusiones; implicaciones y consecuencias; las objeciones de los puntos de vista alternativos; y marco de referencia. El pensamiento crítico – en ser sensible a variables en la materia, problemas y efectos – se incorpora en una familia de modos entrelazados de pensamiento, entre ellos: el pensamiento científico, pensamiento matemático, pensamiento histórico, pensamiento antropológico, de pensamiento económico, pensamiento moral y filosófico.

El pensamiento crítico se puede ver como que tiene dos componentes:

1) un conjunto de información y la generación de la creencia y de procesamiento de habilidades, y 2) el hábito, con base en el compromiso intelectual, de usar esas habilidades para guiar el comportamiento. Está así a ser contrastado con: 1) la mera adquisición y la retención de información por sí sola, porque se trata de una manera particular en que se solicita y se trata de la información; 2) la mera posesión de un conjunto de habilidades, ya que implica el uso continuo de ellos; y 3) el mero uso de esas habilidades (“como un ejercicio”) sin la aceptación de sus resultados.

El pensamiento crítico varía en función de la motivación subyacente. Cuando basada en motivos egoístas, a menudo se manifiesta en la hábil manipulación de las ideas al servicio de ‘interés’ grupos de la propia, o de uno ‘una. Como tal, es generalmente intelectualmente deficiente, sin embargo pragmáticamente éxito que podría ser. Cuando aterriza en mentalidad justa y la integridad intelectual, es por lo general de un orden superior intelectualmente, aunque sujeto a la acusación de “idealismo” por aquellos habituados a su uso egoísta.

El pensamiento crítico de cualquier tipo nunca es universal en cualquier individuo; todos están sujetos a episodios de pensamiento indisciplinado o irracional. Por tanto, su calidad es típicamente una cuestión de grado y depende de, entre otras cosas, la calidad y la profundidad de la experiencia en un dominio dado de pensamiento o con respecto a una clase particular de preguntas. Nadie es un pensador crítico a través de-y-medio, pero sólo en un grado tal y tal, con tales y tales ideas y puntos ciegos, sujetos a tales y tales tendencias hacia el autoengaño. Por esta razón, el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico y disposiciones es un esfuerzo de toda la vida.

El pensamiento crítico es auto guiado, pensamiento disciplinado que intenta razonar al más alto nivel de calidad de una manera imparcial. Las personas que piensan críticamente intentan constantemente para vivir de forma racional, razonable, empáticamente. Ellos son muy conscientes de la naturaleza inherentemente defectuosa del pensamiento humano, cuando no se controla. Se esfuerzan por disminuir el poder de sus tendencias egocéntricas y socio céntricas. Utilizan las herramientas intelectuales que ofrece el pensamiento crítico – conceptos y principios que les permitan analizar, evaluar y mejorar el pensamiento. Ellos trabajan diligentemente para desarrollar las virtudes intelectuales de integridad intelectual, humildad intelectual, la civilidad intelectual, la empatía intelectual, el sentido intelectual de la justicia y la confianza en la razón.

Se dan cuenta de que no importa cómo es experto son como pensadores, que siempre se puede mejorar sus habilidades de razonamiento y ellos a veces caer en errores en el razonamiento, la irracionalidad humana, prejuicios, prejuicios, distorsiones, reglas sociales acríticamente aceptados y tabúes, el interés propio y gran interés. Se esfuerzan por mejorar el mundo de cualquier manera que puede y contribuir a una sociedad más racional, civilizado. Al mismo tiempo, reconocen las complejidades inherentes a menudo en hacerlo. Evitan el pensamiento simplista acerca de los problemas complicados y se esfuerzan para considerar adecuadamente los derechos y necesidades de los demás pertinentes. Ellos reconocen la complejidad en el desarrollo como pensadores, y se comprometen a la práctica de toda la vida hacia la auto-mejora. Ellos encarnan el principio socrático: La vida no examinada no vale la pena vivir, porque se dan cuenta de que muchas vidas no examinadas juntas dan lugar a una, injusto, peligroso mundo acrítica.

~ Linda Elder, de septiembre de 2007

Pensamiento ¿CRÍTICO?

Todo el mundo piensa; es nuestra naturaleza para hacerlo. Pero gran parte de nuestro pensamiento, abandonada a sí misma, está sesgada, distorsionada y parcial, desinformada o hacia abajo a la derecha de prejuicios. Sin embargo, la calidad de nuestra vida y la de lo que producimos, marca, o acumulación depende, precisamente, de la calidad de nuestro pensamiento. Pensamiento de mala calidad es costoso, tanto en dinero como en calidad de vida. Excelencia en el pensamiento, sin embargo, debe ser cultivado sistemáticamente.

Una definición
de pensamiento crítico es que el modo de pensar – sobre cualquier tema, contenido o problema – en la que el pensador mejora la calidad de su
pensamiento, tomando habilidad de carga de las estructuras inherentes en el pensamiento y la imposición de estándares intelectuales sobre ellos.

Un pensador crítico bien cultivado:

Plantea preguntas y problemas vitales, formular de manera clara y reúne precisamente y evalúa la información pertinente, utilizando ideas abstractas a interpretar lo que se refiere efectivamente a conclusiones y soluciones bien razonadas, ponerlas a prueba con los criterios y normas pertinentes; piensa abierto dentro de los sistemas alternativos de pensamiento, reconociendo y evaluando, como es necesario, sus suposiciones, implicaciones y consecuencias prácticas. comunica eficazmente con los demás en averiguar soluciones a problemas complejos.

El pensamiento crítico es, en resumen, el pensamiento auto-dirigido, auto-disciplinado, auto-controlarse y auto-correctiva. Presupone asentimiento a rigurosos estándares de excelencia y dominio consciente de su uso. Implica una comunicación efectiva y habilidades de resolución de problemas y un compromiso para superar nuestro egocentrismo nativo y socio centrismo.

(Tomado de Richard Paul y Linda Elder, La Mini guía para Conceptos pensamiento crítico y Herramientas, Fundación para el Pensamiento Crítico Press, 2008).

El pensamiento crítico Definido por Edward Glaser:
En un estudio seminal sobre el pensamiento crítico y la educación en 1941, Edward Glaser define el pensamiento crítico de la siguiente manera “La capacidad de pensar de manera crítica, tal como se concibe en este volumen, implica tres cosas:

(1) una actitud de estar dispuesto a considerar de una manera reflexiva los problemas y asuntos que entran dentro del rango de las experiencias de uno,

(2) conocimiento de los métodos de investigación lógica y el razonamiento, y

(3) una cierta habilidad en la aplicación de esos métodos.

El pensamiento crítico requiere un esfuerzo persistente para examinar cualquier creencia o supuesta forma de conocimiento a la luz de la evidencia que soporta y las nuevas conclusiones a la que tiende.

También generalmente requiere habilidad para reconocer los problemas, para encontrar medios viables para el cumplimiento de esos problemas, para reunir y mariscal de la información pertinente, a reconocer los supuestos y valores no declarados, para comprender y utilizar el lenguaje con precisión, claridad, y la discriminación, para interpretar los datos, a evaluar la evidencia y evaluar argumentos, a reconocer la existencia (o inexistencia) de las relaciones lógicas entre proposiciones, para sacar conclusiones y generalizaciones garantizadas, para poner a prueba las conclusiones y generalizaciones a la que se llega, para reconstruir los patrones propios de las creencias en la base de la experiencia más amplia, y que preste juicios precisos acerca de las cosas y cualidades específicas de la vida cotidiana.

Un experimento en el desarrollo del pensamiento crítico,del profesor de la Universidad de Columbia, 1941).

Traducido por: Google

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Dolor Emocional…

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“Otro aspecto del dolor emocional que forma parte intrínseca de la mente egotista es una sensación profundamente arraigada de carencia o falta de totalidad, de no estar completo.
En algunas personas, esto es consciente, en otras inconsciente. Si es consciente se manifiesta como el sentimiento agitado y constante de no ser valioso o suficientemente bueno. Si es inconsciente, sólo se sentirá indirectamente como un intenso anhelo, deseo y necesidad. En cualquiera de los dos casos, las personas se embarcan a menudo en una persecución compulsiva de gratificaciones para el ego y de cosas con las cuales identificarse para llenar el vacío que sienten dentro.
Así, se esfuerzan por perseguir posesiones, dinero, éxito, poder, reconocimiento o una relación especial, básicamente con el fin de sentirse mejor consigo mismos, de sentirse completos. Pero incluso cuando alcanzan todas esas cosas, descubren pronto que el vacío está todavía allí, que no tiene fondo.
Entonces están realmente en problemas, porque no pueden engañarse más a sí mismos. Bueno, pueden y lo hacen, pero se vuelve más difícil”.
Eckhart Tolle. “El poder del ahora”, cap. 2.

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Porque soy libre, no condicionado, total -no una parte, no lo relativo-, sino la Verdad total que es eterna, deseo que aquellos que buscan comprenderme sean libres; que no me sigan, que no hagan de mi una jaula que se tornará en una religión, una secta. Más bien deberían liberarse de todos los miedos: del miedo de la religión, del miedo de la salvación, del miedo de la espiritualidad, del miedo del amor, del miedo de la muerte, del miedo de la vida misma.

Así como un artista pinta un cuadro porque se deleita en esa pintura, porque ella es la expresión de su ser, su bienestar, su gloria, así hago yo esto, y no porque quiera nada de nadie.

¿Para qué, pues, tener una organización? Como dije antes, mi propósito es hacer que los hombres sean incondicionalmente libres, porque sostengo que la única espiritualidad es la incorruptibilidad del propio ser, que es eterno, que es la armonía entre la razón y el amor. Esta es la absoluta incondicionada Verdad que es la Vida misma. Deseo, por lo tanto, que el hombre sea libre, que se regocije como el pájaro en el cielo claro; libre de toda carga, independiente, extático en esa libertad.

Yo sostengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta.

La Verdad está en cada uno de nosotros; no está lejos ni cerca; está eternamente ahí.

Aquellos que realmente deseen comprender, que traten de descubrir lo que es eterno, sin principio y sin fin, marcharán juntos con mayor intensidad y serán un peligro para todo lo que no es esencial, para las irrealidades, para las sombras.Y ellos se reunirán y se volverán la llama, porque habrán comprendido.

Un cuerpo así es el que debemos crear y tal es mi propósito.

Luz Interna

Krishnamurti, Discurso de disolución de la Orden de la Estrella de Oriente
(2 agosto 1929. Esta Orden había sido fundada en 1911, para proclamar el advenimiento del Instructor del Mundo).
photo by: Torsten Reuschling
Visto en: Greco.es

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Desconectada de sí misma, de la naturaleza, la Humanidad “civilizada” tomó rumbos nocivos y suicidas.

¿Hacia dónde “progresamos”?
Por Xavier Bartlett.

Como modesto conocedor de la Historia, no dejo de asombrarme de lo poco que sabemos en realidad de los tiempos más antiguos. No obstante, la cosa empeora cuando nos damos cuenta de que, además, la interpretación de ese pasado contiene no pocos sesgos. Así, la ciencia actual nos suele mostrar dicho pasado a la luz del paradigma evolucionista, según el cual el hombre ha ido progresando a partir de un estadio de primitivismo, ignorancia, pobreza, superstición, penalidades de todo tipo, etc. gracias al avance de la civilización. En efecto, la ideología social, cultural y económica imperante nos vende que la Humanidad “progresa” linealmente hacia las mayores cotas de bienestar y conocimiento, y todo ello a pesar de que la tozuda realidad de los hechos nos dice que en ese camino ha habido gran cantidad de retrocesos, obstáculos y desastres, y que el hombre –como dice el tópico– suele tropezar dos veces (yo diría que muchas más) en la misma piedra.

Lo cierto es que en la actualidad estamos sometidos a un constante bombardeo ideológico que ensalza los conceptos de modernidad y progreso, y muy especialmente por parte de los partidos políticos. Así pues, desde izquierdas a derechas, de nacionalistas a no-nacionalistas, de conservadores a radicales, etc., todo el mundo nos insiste en la idea de que ellos van a traer el progreso, el avance, el desarrollo, el crecimiento… Y, lógicamente, la población está encantada porque parece que vamos a entrar directamente en el paraíso de la mano de la economía, la ciencia y la técnica. Pero, por cierto, ¿hacia dónde progresamos?

Si uno mira hacia atrás y examina lo que ha sido la historia de la Humanidad, por lo menos desde el inicio de la civilización, verá que las condiciones de vida de las personas siempre han sido relativamente duras, por cuanto la mera subsistencia siempre ha sido una tarea ardua para la población en general (excepto, desde luego, para las élites político-económicas que siempre han estado en la cúspide). Sin embargo, hoy nos quieren hacer creer que hemos avanzado mucho en el terreno social, político, económico, cultural, etc. y que gozamos de un nivel de vida –al menos en Occidente– notablemente superior al de los antiguos romanos, por poner un ejemplo.

A este respecto, me he planteado a menudo la cuestión del progreso histórico, y puedo afirmar que posiblemente nuestras vidas sean más “cómodas” en muchos aspectos que las vidas de nuestros ancestros de hace 2.000 años… Pero, ¿somos realmente más felices, o más bien somos una humanidad tan –o más– perdida y desquiciada que la de hace varios siglos? Los relatos del pasado y los propios restos arqueológicos nos muestran que la gente de hace miles de años pasaba por problemas muy semejantes a los actuales, o bien otro tipo de problemas que ellos manejaban a su manera. No vivían “peor”, vivían “diferente”. Desde luego, sus aspiraciones materiales eran modestas y no tenían el alud de “necesidades” (en realidad, “deseos” que nos han inculcado) que tiene el hombre moderno actual, que le hacen vivir en un estado de constante ansiedad e insatisfacción pese a tener cada vez más cosas, artefactos, objetos, y bienes de todo tipo.

lXxquJ6YZo7r-GOISy05sAlSK9VB5sRJpulghXXpPXa3XIw1VJ0TjPFfQsLonoXlqnq57zSFeaxBoGiYV_-x2VfHkn58M5GzauKee_GdmHd5K05e6nKD5aJ85XJ7yLo29_Rq0djoEQ=s0-d-e1-ftEn épocas pretéritas, los humanos vivían de forma más sencilla y mucho más en armonía con la naturaleza, de la cual gozaban casi inconscientemente. En cambio, hoy nos quejamos del maltrato al medio ambiente, de la contaminación, de los residuos tóxicos, etc. pero casi nadie se queja de los coches, los teléfonos móviles, los aviones… ¿Son absolutamente necesarios para vivir? Bueno, la verdad es que no. Tal vez un romano se moriría del susto y la locura que supone el mundo “civilizado” actual si pudiera dar un salto en el tiempo. Los romanos, en tiempos de paz y bonanza, estaban tan bien o mejor que nosotros, incluso las clases más modestas, pero claro, también sufrían de enfermedades, guerras, delincuencia, abusos de poder, injusticias, carestía de alimentos…

Pero que nadie se llame a engaño. Hemos “progresado” relativamente en lo que podría ser una sociedad basada en bienes materiales, pero quizá las cosas no sean tan positivas como nos quieren hacer creer. A todo esto, debo añadir que tampoco es bueno idealizar el pasado, pues todas las comparaciones son odiosas y está claro que el sufrimiento y la penalidad han sido un leit-motiv constante a lo largo de las eras. Podríamos decir que lo cambia es la forma, pero no el fondo. Es como si a un prisionero lo fueran cambiando de prisión o de celda, pero seguiría siendo reo, unas veces mejor tratado y otras peor.

Sea como fuere, no me gustaría perderme en elucubraciones abstractas y por ello me planteo exponer a continuación una serie de situaciones en que podremos ver que estos valores de modernidad y progreso son realmente ideas vacías en el mejor de los casos, o una ruta directa al precipicio, en el peor de ellos.

Salud y sanidad: Se dice que en tiempos muy remotos, los hombres eran mucho más longevos que ahora, pero en épocas históricas vivían como nosotros o un poco menos, con altas tasas de mortalidad infantil. La esperanza de vida no era muy alta, pero las enfermedades eran similares a las actuales (si bien desconocían algunas de las nuestras) y existía una rudimentaria medicina que funcionaba básicamente con remedios naturales, aunque varias culturas y civilizaciones desarrollaron una medicina más avanzada (como en China, la India…) y unas técnicas quirúrgicas notables. Con todo, podría parecer que nuestra moderna medicina alopática, absolutamente quimicalizada, es muy superior y nos da una mejor calidad de vida. Pero el maravilloso progreso, una vez más, tiene una cara bien siniestra. Millones de personas son sometidas a pruebas y terapias agresivas, y a montones de fármacos inoperantes o directamente nocivos (en EE UU hay estadísticas que hablan de cientos de miles de muertes a causa de los fármacos). En general, vemos una medicina que interfiere en la vida de las personas y cronifica sus enfermedades. El resultado es que ni vivimos ni morimos en paz, sino dependientes de un sistema de enfermedad. Entretanto, las empresas farmacéuticas se gastan billones en crear medicamentos para que los habitantes de los países desarrollados sigan enfermos, y abandonan a su suerte a la población del Tercer Mundo, que no son “negocio”.

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fJgkbAe6NQAbTvCWHvDs-5HPoG_jZ6tdBfQ3eW8Zf-yVal4jc9xqIvxjbyJWskHRGr6IKiLUpJ68P_N-C6vnDxvKpzMyWcBLWvSFzDQV06HXKxNoYp0K8e-jm9amU_mvz5S1C3ddnSdUKVvhvA=s0-d-e1-ftEducación: se podría decir que la gran mayoría de los antiguos eran unos paletos, iletrados, analfabetos, y poco menos que brutos que no entendían el propio mundo que los rodeaba. La educación era cosa de minorías y así era mucho más fácil explotar a la gente. Pero… ¿qué ha sucedido con el progreso?

La antigua sabiduría y tradición, que quedaba fuera de la imposición mental de las élites (o sea, la educación), se fue perdiendo y en su lugar llegó la educación pública y universal. Y sí, el analfabetismo está erradicado en el mundo civilizado, pero ¿hay verdadero conocimiento? La educación que recibimos simplemente es la justa y necesaria para que podamos funcionar en el moderno mundo maquinal, especialmente como buenos trabajadores. Los niños y jóvenes son bombardeados con gran cantidad de contenidos, pero ya apenas saben escribir correctamente, entender bien lo que leen o redactar decentemente. El conocimiento es inmenso y complejo, y está dividido en múltiples especialidades que sólo unos pocos expertos entienden. Hay mucha información disponible, pero… ¿es realmente útil? ¿La podemos digerir o contrastar? El resultado es que el hombre de hoy tampoco comprende los entresijos del mundo en el que vive, simplemente se deja llevar.

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Política: los ciudadanos griegos y romanos ya votaban hace más de 2.000 años. ¿Acaso tales votaciones servían para algo? ¿Se podía cambiar la sociedad o el orden establecido? Los “elegibles” eran siempre de la casta dirigente, que estaba aparentemente dividida en facciones, a veces más populares, a veces más elitistas. Luego vinieron las autocracias, el régimen feudal, las monarquías absolutas… y con la Revolución Francesa se creyó instaurar la democracia, la libertad, la soberanía nacional, etc. No hubo progreso ninguno. Esto ya es muy antiguo, el mismo sistema. Nada va cambiar de fondo, sólo en la forma, en las apariencias. Recuérdese aquello de “que todo cambie, para que todo siga igual”. El voto es el instrumento que permite “legitimar” los designios de los que mandan realmente.

No hay ningún avance, sólo una cortina de humo para no ver lo evidente. La totalidad de la población occidental es llevada como un rebaño al matadero por los que ostentan el poder, y en el fondo la gente sigue siendo tan esclava como lo era la población romana, abrumada por la ley y el imperio. (Pero, de hecho, nunca en la historia de la Humanidad las personas estuvieron tan reguladas como lo están hoy en día por miles de mandatos de todo tipo). Somos súbditos, propiedad de los estados y de los poderes económicos, que son la misma cosa. Y por cierto, que nadie se equivoque: el régimen que más habló de progreso y liberación del ser humano fue la dictadura comunista soviética, que ni dio libertad ni paz ni prosperidad material. Tarde o temprano, los mitos de las ideologías y las falsas oposiciones acabarán por caer.

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Guerras: Aquí sí que podemos sacar pecho y decir que hemos “progresado” mucho. Con el paso de los siglos hemos aumentado el número de conflictos y las dimensiones de éstos. Hemos creado armas cada vez más potentes y mortíferas y hemos desarrollado el asesinato en masa, sobre todo de civiles. De guerrear con flechas y espadas, pasamos a los fusiles y cañones, y terminamos con ametralladoras, gases tóxicos, tanques, aviones de combate, misiles, bombas atómicas, etc. El progreso científico, tecnológico e industrial ha sido en gran parte causa y efecto de la guerra, y los países más “avanzados” y “civilizados” han sido los primeros en armarse hasta los dientes para defender… ¿qué? Sin ir muy lejos, hace poco más de medio siglo, las muy libres y democráticas naciones occidentales masacraron a la población civil alemana a base de masivos bombardeos indiscriminados que causaron cientos de miles de muertos. Por no hablar del genocidio nuclear de Hiroshima y Nagasaki, perpetrado con la excusa de “acabar con la guerra”. Es difícil encontrar mejores ejemplos de barbarie en su máxima expresión. ¡Ah! ¿Qué no era este el progreso ético que queríamos presentar? Vaya por Dios…

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Podríamos seguir con más ejemplos, pero insistiríamos en los mismos mensajes. Ya hay mucha gente que dice que esto del desarrollo y el crecimiento económico indefinido no sólo es imposible, sino que es absurdo, nocivo e inhumano. El ser humano está metido en una carrera materialista y egoica hacia ninguna parte, siguiendo el estandarte del “progreso”. Así, constantemente se le van inyectando ansiedades y metas para crea que “debemos progresar”, pero cada vez más personas ven que esto es un pozo sin fondo, que estamos en caída libre y que la bondad del progreso es un mero instrumento de control de las masas. ¿Qué nos depara este futuro de progreso? ¿Acaso ser una especie de bio-robots, controlados mediante un micro-chip, que vivan cientos de años, esclavizados en este mundo material? ¿Seres sin alma, conectados a la máquina que nos da el sustento y al mismo tiempo nos depreda? (recordemos la metáfora de Matrix…)

Lamentablemente, el auténtico progreso, encarnado en el auto-conocimiento del ser humano y el trascender espiritual, ha sido borrado y silenciado por el ruido procedente de la “civilización”. Ya hace miles de años que diversas tradiciones antiguas nos hablaron de ciclos de evolución espiritual por los que vamos pasando una y otra vez. Los textos sánscritos ya nos decían que el supuesto mundo real o material (“Maya”) no es más que una ilusión y que la verdadera esencia del hombre es el “Atman”, el espíritu. Pero nada esto parece formar parte de nuestro progreso cotidiano. Mientras pensemos que los nuevos artilugios de comunicación, los coches eléctricos o los robots de cocina son la modernidad y el desarrollo, seguiremos en el camino equivocado.

Para poder avanzar de verdad, habrá que desconectar la mente de esos conceptos que tenemos tan fuertemente arraigados, mirar hacia dentro, encontrar lo que realmente somos y actuar en consecuencia. Y esa es nuestra responsabilidad. No esperemos que el mundo cambie por sí solo.

El poder siempre ha estado ahí dentro, aguardando a que la conciencia lo active. Y cuando eso suceda, entenderemos de verdad qué es el progreso.

© Xavier Bartlett 2015 – Licenciado en Prehistoria e Hª Antigua por la Universidad de Barcelona. Autor del libro “La Historia Imperfecta”, una introducción a la historia alternativa, de Ediciones Obelisco.

Autor
Licenciado en Historia, aunque su carrera profesional se ha centrado en el campo de la educación y formación. Actualmente forma parte del equipo Dogmacero, cuya finalidad es difundir una visión alternativa de la sociedad, la ciencia y la historia.-
Fuente: lacajadepandora.eu