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Archive for 30 mayo 2016

Desde que el ser humano nace y durante todo su proceso de crecimiento, recibe continuamente mensajes que empiezan a moldear su personalidad y a incluirlo en una especie de prisión colectiva de la cual le será muy difícil liberarse.

CegueraEsiritual

“Come esto”, “no hagas eso”, “cree en esto”, “sé un buen niño” o “eso está mal” son algunas de las muchas frases que se escuchan a diario durante los procesos tempranos de enseñanza en cualquier tipo de relación (padre-hijo, profesor-estudiante, sacerdote-creyente, etc…).

Es así como el incipiente ego del ser que está siendo “formado” empieza a identificarse con ideas de todo tipo, con creencias, valores y costumbres que lo hacen encajar en la sociedad y que de cierta forma le otorgan una falsa seguridad por medio de la aceptación externa.

Muchas personas podrán decir que todo esto es normal, que es normal que el niño o la niña tengan una religión, que es normal que sepan lo que está bien y lo que está mal, y por supuesto que es totalmente normal que sean censurados y castigados cuando se desvían del canon establecido.

Pero lo cierto es que gracias a este concepto de normalidad, los niños se ven obligados a heredar el pasado de sus padres y de su sociedad; y así acumulan todo tipo de dogmas, prejuicios y supersticiones que los llevan a vivir la vida de los demás, a buscar la certeza en el exterior y a actuar de acuerdo con los mandamientos fundados por otros.

A la gran mayoría de los seres no se les permite establecer sus propias comprensiones sobre la vida, desde pequeños se les enseña a obedecer y esta enseñanza permanece a lo largo de su vida, obedecen a sus padres, a sus profesores, a su sacerdote, a los políticos de su país, a su jefe… siempre obedecen. Esta es precisamente la gran enfermedad de la humanidad, una enfermedad transmitida de generación en generación.

Por otro lado, en un pequeño porcentaje están quienes se han cansado de la obediencia y se han puesto en contra de la sociedad. Estas personas creen que solo mediante el rechazo podrán liberarse de las imposiciones colectivas, pero lo cierto es que siguen siendo dominados
43e39040por esa sociedad a la que han convertido en el objeto de sus luchas, en su centro y en el factor determinante de sus vidas. Ellos simplemente han pasado a ser presos de otro tipo de colectividad y a ser influenciados por otros ideales.

Ni los primeros ni los segundos han logrado comprender la vida por su propia cuenta, ninguno de ellos se ha detenido a mirar dentro de su propio ser como primer paso para tener una visión clara de lo que sucede afuera. Tanto unos como otros se han centrado en el exterior y han elegido la certeza por encima de la comprensión.

Son realmente muy pocos quienes han decidido dar un paso más allá hacia la comprensión de la vida y es entendible que sea así pues se trata de un arduo camino que requiere de mucha voluntad y dedicación. Se trata de desaprender lo que se ha aprendido a través de los años y emprender una suerte de rebelión interna e individual que le permitirá al ser hacerse consciente de sí mismo y conocerse en profundidad para poder establecer una relación de armonía y equilibrio con el mundo externo.

Vale la pena señalar que aunque este camino no implica el alejamiento de la sociedad o la renuncia al relacionamiento interpersonal, tampoco debe ser emprendido con la esperanza de transformar el mundo pues se trata de un recorrido individual que en muchas ocasiones desemboca en la soledad.

Seguirán habiendo padres, madres, jefes, sacerdotes y profesores, pero el individuo que ha logrado despertar del letargo del condicionamiento podrá relacionarse con ellos sin ser dirigido ni coaccionado. Se hará responsable de su vida y se moverá en la incertidumbre que le traerá el descubrir la naturaleza impermanente de las cosas.

Cuando este cambio suceda, el ser encontrará que no hay autoridad a la que seguir, religión en la que creer ni sociedad en la cual encajar. Una persona que haya emprendido un proceso serio de conocimiento interno no estará a favor ni en contra de nada ni de nadie, observará la vida sin juzgarla y se liberará definitivamente de las prisiones de la mente.

“Fija tu atención en ti mismo;
sé consciente en cada instante
de lo que piensas, sientes, deseas y haces”.
-G.I. Gurdjieff-

 

Fuente: Universo Integral

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