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Archive for 15 febrero 2014

El Cielo en la Tierra [La Vía de la Resta]

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           No hay que intentar ser algo, pues ya Somos todo. El proceso consciencial y el devenir evolutivo del ser humano no se basa en “sumar” nada a lo que ya Somos, sino en “restar” y soltar la enorme cantidad de postizos, accesorios y aditivos con los que tapamos y ocultamos lo que Somos. “Sumar”: acumular, tener, retener, competir, controlar, programar… “Restar´”: desalojo interior y desapego del exterior, vaciamiento, dar, compartir, cooperar, fluir, confiar… Y restar en lugar de sumar es una práctica, no una teoría, que se lleva a cabo cada día, de instante en instante, aceptando nuestro propio proceso y el de los demás.

El quid de la cuestión se halla en tomar íntima consciencia de que todo encaja: que todas las vivencias, experiencias, hechos y situaciones de nuestra vida tienen su porqué y para qué en clave del desarrollo e impulso de nuestro proceso consciencial y evolutivo; que todo fluye, refluye y confluye en el Amor de cuanto Es y Acontece; que  ya todo es y nosotros mismos somos todo aquello que nuestro Corazón puede anhelar.

A partir de ahí, nos inunda el discernimiento sobre la verdad de la vida: vivimos única y exclusivamente ¡para vivir y gozar de la Vida! Ni más ni menos. Este es el motivo y el fundamento de la existencia en todos los planos y Dimensiones. También, por supuesto, en el plano humano.

No vivimos para “tener que” o “deber de”; no vivimos para poseer, conseguir, hacer, desear, rechazar, luchar, alcanzar, convencer,… Y, desde luego, no vivimos para sobrevivir. La razón de ser de la vida es vivir: ¡vivir para vivir gozando plenamente de la Vida!

 Cuando nos damos cuenta de esto, la Vida se revela como lo que realmente es: un Milagro colosal y constante. Y nos percatamos de que se puede Confiar en ella y de que las experiencias que vivimos no son ni “buenas” ni “malas”, sino experiencias todas que nos impulsan por igual en nuestro devenir consciencial.

Por tanto, vivir no consiste, valga el símil, en meter más muebles en casa. Al contrario: para “Vivir Viviendo” –vivir para vivir-, hay que soltar y vaciarla enteramente para que nuestro “verdadero ser”, que es radicalmente divino, brille, se expanda y se despliegue en este plano y Dimensión en su espléndido e inefable potencial.

Las personas buscan la “realización” y el “crecimiento” y creen que se hallan asociados a incorporar y agregar cosas (objetos, personas, vivencias,…) a sus vidas. Subyace en ello el convencimiento y el sentimiento profundo de que uno mismo se encuentra incompleto, falto de algo o de mucho. Y se busca a través de la suma la satisfacción de los deseos y aspiraciones y las respuestas para el corazón que se pregunta. Pero es absolutamente falso que seamos incompletos o que carezcamos de algo. Sólo el olvido de lo que realmente Somos, de nuestro “verdadero ser” y “naturaleza esencial” y divinal, hace que la gente crea tamaña sandez y confíe en la suma cual brújula y práctica en el proceso de “realización” y “crecimiento”.

La consciencia se expande restando, no sumando; bajando, no subiendo; soltando, no acumulando. Se acabaron los trabajos, los esfuerzos, los sacrificios,… Adiós al estrés, a las tensiones, a las preocupaciones,… La vía no es la suma, sino la resta; no es la acumulación, sino el desasimiento; no es el “llenado”, sino el vaciamiento; no es el tener, sino el desprendimiento; no es el poseer, sino el desposeimiento; no es el alojo de cada vez más cosas, sino el desalojo interior hasta que sea completo.

La puesta en práctica de todo ello consiste en una Vida Sencilla experienciada en el Aquí y Ahora, con consciencia de nuestra divinidad y plena de Confianza. Así se vive con Paz y Alegría y sin inquietarse por nada. Todo es perfecto. Tanto que ni siquiera cabe calificarlo como “perfecto”, pues ello supondría que en la Creación existe igualmente lo “imperfecto”. Y no es así. En la Creación, en la Vida, en general, y en la vida de cada cual, en particular, no hay imperfecciones, ni caos, ni azar, ni errores, ni culpas, ni pecados…

Todo cuenta con su porqué y su para qué; todo fluye en el Amor; y todo lo que acontece en la vida impulsa el proceso evolutivo de cada uno -cada cual en su punto y momento evolutivo, todos igualmente respetables-, que se halla absolutamente integrado en la Evolución de la Humanidad, la Madre Tierra, el Cosmos y la Creación.

      Vivir para Vivir significa Confiar en la Vida y dejarse fluir aceptando todo aquello que la propia Vida, no nuestros deseos egoicos de satisfacción ni nuestras programaciones mentales, nos vaya poniendo por delante. En la medida en que se avanza interiormente en todo ello, se deja el “qué” en manos de la Vida y la Providencia–nuestro “verdadero ser” en acción- y nos centramos en el “cómo” para llenar de Amor e impregnar con su vibración, con la Frecuencia de Amor, todos los hechos y circunstancias –experiencias, en definitiva- que la vida nos va trayendo de momento en momento. Y da igual el color que la mente quiera otorgar a la experiencia –“alegre” o “triste”, “placentera” o “dolorosa”…-. Sólo importa situar en la vibración del Amor cada experiencia que la Vida nos ponga por delante.

Para ello se requiere Humildad. Una humildad tan grande como para permitirnos el “endiosamiento”: percatarnos de que Dios es yo y que yo soy Dios precisamente cuando cesó de ser “yo”, es decir, cuando dejo de aferrarme no sólo a la percepción de mi mismo como un yo físico, mental y emocional, sino incluso a cualquier idea de identidad, sea física, álmica o espiritual, sea individual o colectiva. Esta disposición y esta voluntad de dejar de ser “yo” para ser Dios (o como cada cual quiera denominarlo) es, en el plano humano, la más acabada expresión de humildad.

Desde ella, restar, bajar y soltar, el desalojo y el vaciamiento y la Paz, la Felicidad y la Quietud emanan espontáneamente desde nuestro interior: desde allí donde siempre estuvieron esperando pacientemente a que, a través de nuestra toma de consciencia en libre albedrío, las proyectáramos dulcemente y con Amor al exterior para plasmar “El Cielo en la Tierra”.

 Emilio Carrillo

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Nueva humanidad

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El ser humano, hasta ahora, no ha vivido aquí sin alucines, en autenticidad.
Nosotros podemos salir de la prisión, porque la prisión está hecha con nuestras propias manos. Nosotros estamos en la prisión porque hemos decidido estar en ella, porque hemos creído que la prisión no es una prisión, que es nuestra casa.

Durante miles de años hemos vivido con los conceptos de que el hombre es un campo de batalla entre lo inferior y lo superior, lo material y lo espiritual, lo de este mundo y lo del otro mundo, entre lo bueno y lo malo, entre Dios y el Diablo. Como consecuencia de esto se ha limitado el potencial humano.

Para destruir al hombre, para destruir su poder, se ha usado una gran estrategia, y ésta es dividir al hombre en dos. Le han dicho que no puede ser ambos, pero, ciertamente, él se encuentra más allá de los opuestos, y puede por lo tanto, gobernarlos.

Hasta ahora, la humanidad ha estado esquizofrénica, porque le han enseñado a reprimir, rechazar, negar, muchas partes naturales de su ser. Y rechazándolas, negándolas, simplemente se entierran, pero siguen funcionando en tu inconsciente; se tornan mucho más peligrosas.
El hombre es un todo orgánico. Y todo lo que Dios le ha dado al hombre debe ser usado; nada tiene que ser negado. El hombre puede ser una orquesta; todo lo que se necesita es el arte de cómo crear una armonía dentro de sí mismo.

Cuando estás luchando contra ti mismo estás disipando tu energía.  Sin una gran energía nadie es inteligente en la vida.

Mi mensaje a la humanidad es: Creemos a un nuevo hombre, sin divisiones, íntegro, entero. No renuncies al mundo. Vívelo en su totalidad, y viviendo totalmente trascenderás. Entonces las polaridades desaparecen en nosotros y los polos opuestos se vuelven complementarios.

El nuevo hombre va a ser universal. Él transcenderá todas las barreras de raza, religión, sexo, color. El nuevo hombre no será del Este ni del Oeste; el nuevo hombre exigirá a la tierra entera como su casa. Sólo entonces la humanidad puede sobrevivir.

La vida interna no está contra la vida externa; ellas son parte del ritmo.

Occidente ha escogido una manera: ¡Seamos ricos por fuera!, Oriente ha escogido otra: ¡Seamos ricos en el interior! Los dos están desequilibrados. Los dos han sufrido, los dos están sufriendo.

El nuevo hombre incluye una imagen cambiante, más viable, una nueva manera de ser en el cosmos, una manera cualitativamente diferente de percibir y experimentar la realidad. Entonces, por favor, no lamentes el paso de lo viejo. Regocíjate de que lo viejo está agonizando, la noche está agonizando y el alba está en el horizonte.

Esta es en verdad una gran crisis. Si aceptamos el desafío, ésta es una oportunidad para crear lo nuevo. Nunca se ha estado tan a punto en ningún momento del pasado. Tú estás viviendo en una de las épocas más hermosas, porque lo viejo está desapareciendo, y un caos se ha creado. Y sólo del caos nacen las grandes estrellas.

Tú tienes la oportunidad de participar, y crear un cosmos nuevo.

El hombre de antes vivió a través de las ideologías. El nuevo hombre no se expresa meramente a través de las ideologías, ni a través de las moralidades, sino a través de las facultades, aún desconocidas, de la conciencia.

El nuevo hombre es responsable, por él y por la existencia, y descubrirá el sentido de la vida.

El hombre nuevo es abierto y honrado, espontáneo y creativo. Es transparentemente real, auténtico y se auto descubre. No será un hipócrita. No vivirá a través de las metas, conocerá sólo un tiempo, “ahora“, y sólo un espacio, “aquí“. Y, a través de ésa presencia, él sabrá qué Dios existe.

Textos adaptados: Philosophia Perennis, Osho, Volumen 2,

http://www.youtube.com/watch?v=wt85BmiL59M

http://www.youtube.com/watch?annotation_id=channel%3A52c9e499-0-2b6a-8a14-20cf301cc0cc&feature=iv&src_vid=wt85BmiL59M&v=-wKtm_eUP5I

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¿Qué es Meditar?

 

La meditación es diaria, continua y no utiliza ningún artilugio. Se sirve de los pájaros, nace con el agua que surge del grifo, con la tormenta o el atardecer o la oscuridad de la noche… No tiene posturas ni rituales, cada momento es una postura y un ritual… cada instante es un regalo del universo para penetrar sus secretos… Esa es la meditación constante, la que nace en ese segundo de atención y en ese minuto de plenitud… Es el latido de la unión con el alma, es la fragancia de las antípodas celestes, es la brevedad del insomnio y la planicie angélica.
Meditar es abrirse al campo de las maravillas, dejarse preñar por la magia que hay más allá del velo de la mente, por sus semillas y raíces. Es penetrar lo irracional desde esa atalaya que se levanta en los campos y bosques de la tierra hueca. Es la acaricia vespertina y el susurro nocturno. Es la tremenda ola que nace en nuestra primavera y se fusiona en la arena en nuestro atardecer. Meditar no es analizar, es dejar que la matemática exacta e incomprensible del universo entero ordene el caos de nuestra ignorancia. Es ver como las señales nacen al ojo despierto, ver como el temple de quietud sorprende al ávido.
Meditar es unir el cielo en la tierra, el alma con su cuerpo, el espíritu con su mónada, el sol con su universo, la luz con su sombra, la flor con su perfume. Meditar es penetrar y compenetrar el misterio en esa respiración profunda y consciente que nos lleva hasta el supremo orden. Respirar, inspirar y fusionar. El latido es triple, el anhelo múltiple, la paz eterna y sublime.

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Algo Está Sucediendo…

Como chispas cósmicas, en diferentes lugares del mundo, los seres humanos están despertando.
Hasta en aquellos recónditos lugares donde había una persona, sólo una, pensando en un cambio, creyéndolo imposible… Hasta en aquel lugar donde la indiferencia y el sedentarismo interno formaban el cotidiano vivir; hasta en aquellos sitios donde el repetir modelos o el cargar caretas sociales eran moneda corriente; hasta en esos lugares donde el miedo cerraba las puertas, el silencio era el amigo fiel, y se nadaba en la superficie de lo aparente, incluso en todos estos lugares, algo está sucediendo, ya no son lo mismo que hace un tiempo.
Algo está sucediendo, seres y más seres despiertan a una nueva conciencia, y se preguntan aquello que nadie se preguntó, o por lo menos nadie, en voz alta.
Algo está sucediendo… Se ve por la necesidad, por las nuevas búsquedas, por las nuevas tendencias. Se ve en las escuelas cuando empiezan a incorporar nuevas pedagogías. Se ve en los médicos cuando dejan de hacer los “masters en los síndromes” de moda, y comienzan a hacer un camino propio, de investigación sobre su propia experiencia, sobre los hechos que están pasando verdaderamente Ahora. Así es que por ejemplo se abren a las terapias y disciplinas que se llaman “alternativas”. Que ahora están dejando de ser “alternativas”, para volverse una posibilidad al mismo nivel de necesidad y seriedad, que cualquier otra disciplina reconocida formalmente.
Es que lo formal se da cuenta de que algo está sucediendo. Se da cuenta de que aquella persona, una persona como tantas otras, hoy está reflexionando sobre algo que ayer hacía mecánicamente.
¡Es que si! Algo está sucediendo, y lo vemos vivir y surgir en las miradas de los niños, en la inconformidad de los jóvenes que dicen: “No quiero vivir más en esta sociedad abiótica, dura, enferma” .
¡Es que si! Algo está sucediendo, y debemos hacernos conscientes de ello. Como humanidad estamos despertando.
¿Hacia dónde nos lleva esto? ¿Sabremos aprovechar el potencial espiritual que tenemos? ¿Podremos hacerlo de forma madura, sin que el ego comande nuestra realización?
Estas son preguntas que sólo las responderá el tiempo, la experiencia, nuestras elecciones. Aún así, sea rápido o lento, hacia un lugar estamos eligiendo ir. Un lugar más consciente, verdadero, más puro y unido a nuestro propósito como Seres Humanos y Espirituales. En definitiva, entre errores y aciertos, se produce la evolución y el humano asciende un nuevo escalón de conciencia.
Estamos despertando, es un hecho. Esto antes sucedía con un promedio de uno en miles (entre miles de personas, un ser se hacía consciente), ahora esto se potenció.
El tiempo del reloj ya no es el mismo que antes, ya no puedo hacer en una mañana lo que antes hacía. Para la cultura materialista el tiempo es dinero. Para la cultura de pueblos originarios, entre ellos los Mayas, el tiempo es Arte. Para el ser humano creativo, el tiempo lineal no alcanza para crear y hacer todo lo que desea hacer.

Despertar significa desacelerar nuestro interior, desear movernos en un tiempo interno creativo, no un tiempo impuesto desde el afuera. Esto, que puede estar ligado a la percepción, a un cambio interno de visión de la vida, puede hacer pensar que lo que cambió fue sólo lo de adentro, no lo de afuera. Pero este cambio de percepción no quita que concretamente el afuera se esté acelerando también. Este es un nuevo punto de estudio de la física cuántica.

Por lo tanto no es sólo percepción, es realidad, nosotros percibimos que se nos escapa, que no alcanzamos a cubrir lo que deseamos, pero físicamente ha ocurrido algo.
Todo se está acelerando, y, así como antes había una probabilidad de un despertar entre miles de personas, hoy en una familia tipo, hay seguro alguien que está preguntándose “¿quién soy Yo?”.
Algo está sucediendo y lo estamos viviendo nosotros individualmente.
Y estemos abiertos a lo que vendrá porque vendrá más, porque este cambio de conciencia individual está repercutiendo a nuestro alrededor generando una ola de conciencia, que quién sabe a dónde nos llevará. Aún así, el futuro es una ilusión que imaginamos, que proyectamos como idea pero no existe. Lo que tenemos lo tenemos ahora, y ahora todos lo podemos ver: Algo está sucediendo.
Cuando escucho decir que el mundo está cada vez peor, pregunto “¿Qué mundo estás viendo?, ¿Sobre qué tierra estás parado?” Yo estoy en un mundo que está despertando. Sí, puede ser que haya mucha inconciencia, pero a la vez estoy viendo una oleada silenciosa de conciencia, sólo que el ruido es de quienes quieren parecer mayoría. Hay desastres ecológicos, sí, es verdad, pero me ocuparé de generar más conciencia, de ayudar a despertar al mundo para que ya no necesites el rigor, el golpe contra la pared, para hacer un giro en el camino.
Si elevo la mirada puedo ver dos mundos: uno que cae y uno que nace. A cuál mundo yo mire, a cuál mundo yo apueste, con cuál colabore, eso depende de mi propio discernimiento.
Si, algo está sucediendo, y esto es el comienzo, estemos felices porque estamos participando de un momento único como humanidad. Estamos en un momento de transición, pasando de una costa a la otra. No nos asustemos, ni queramos volver a agarrarnos de la superficie de la costa que estamos dejando. Aunque queramos, ya no podremos hacerlo. No deseemos volver a dormirnos, no nos arrepintamos de estar despiertos.
Es un tiempo único, hay una nueva costa del otro lado del océano. Cuál es, cómo es, qué se hará, no importa porque seremos los protagonistas, los que la creemos. Lo haremos a imagen y semejanza de nuestro propio crecimiento interno.
Entonces, ¿por qué preocuparnos por agarrarnos, por qué apegarnos al pasado, lo seguro, lo que algún día creí que haría, que sería?
Nuestra mente puede tener mucha capacidad de imaginación, pero aun así es limitada. Nuestros sueños y proyectos, por más elevados que parezcan, pueden estar limitados por la capacidad de nuestra mente. ¡Qué sueñe la conciencia que es la que está despierta, y que la mente sea su herramienta!, ¡Qué dé el primer paso nuestro cuerpo despierto! porque la mente siempre verá que algo está faltando, que todavía no es tiempo.
¡Qué sea nuestra conciencia la primera en plantar la bandera de la paz! ¿La bandera? No, en vivir la paz.
¡Qué sea el corazón del Nuevo Hombre el que ponga las nuevas reglas! ¿Las reglas? No… No harán falta si hay conciencia.
Ya vemos aquí mismo, que todo puede superarse, que la mente proyecta un mundo con la bandera de la paz en los mástiles de la nueva tierra; que las reglas serán el compartir, el vivir en comunidad, el disfrutar, el justo intercambio de bienes. ¿Pero estamos preparados para soñar aún más que esto? Si la conciencia despierta, el hombre da un salto cuántico. Pero para que esto suceda se necesita más de un hombre. Debemos ser muchos los que vibremos una nueva forma de existir. Y que fundamentalmente, lo comencemos ahora, siendo coherentes en nuestro diario vivir.
Si esto sucede, el cambio puede ser inimaginable. ¿Estamos preparados para soltar todo? Si… sé que muchos gritamos “Si”. Bien, preparémonos, abrámonos, entreguémonos, porque algo está sucediendo.
Llegará el momento en que muchos hombres despiertos, muchos, nos levantemos al unísono, y mantengámonos en lo esencial, coherentes en nuestros actos, arraigados en nuestro corazón, porque algo sucederá, ahora estamos viendo el comienzo.
Hacia dónde nos dirigirá este cambio, dependerá de nuestra propia Re–Evolución interna. El mar nos guiará hacia la costa que queramos, que estemos preparados para ir, ni más lejos ni más cerca. La costa será imagen de nuestra conciencia. Recordemos que esto mismo está sucediendo ahora en nuestro día a día.
Sigamos despertando, seamos valientes, sinceros, ayudemos a los que hace tiempo están esperando este momento. Y pongamos nuestro nuevo impulso, que es único y es el que se necesita, para crear entre todos lo Nuevo.
El Hombre está despertando. Algo está sucediendo. Nuestra conciencia es la protagonista.
¿En qué tierra queremos vivir? ¿A qué costa queremos llegar?
No nos quedemos remando en la corriente del viejo sistema. Este irá perdiendo fuerza en la medida que dejemos de poner nuestros remos en sus aguas. Hay otra corriente, que siempre estuvo pero en silencio, pues nunca impondría su fuerza. Ahora está emergiendo porque estamos dando el permiso para que suceda. Ahí están nuestros compañeros, hermanos de camino, seres visibles e invisibles, haciendo fuerza para guiarnos a la fuente verdadera. No necesitamos botes, ni remos, ni resistencia. La corriente nos lleva sola, sólo si le decimos “si, voy camino al nuevo rumbo, estoy listo”. Listo para soltar mi personaje, para abrir el corazón, para perdonar, para descubrir el amor más elevado, para comprender, para dar-recibir, para soltar mi “forma de ser” y mis códigos viejos. Listo para sentir que aunque mis manos en apariencia están vacías, tengo todo lo que necesito para existir: Estoy Despierto.
Creadora del curso “Los Niños de Hoy”
Edición: Normi Sartori
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